Noticias / ¿Hacia dónde van México y China?
El resultado económico que China obtuvo en 2009 dista de lo alcanzado por México. El crecimiento chino estimado para el año pasado es de 8.5%, cifra superior a la caída prospectada para la economía mexicana de 6.8%.
Si bien es cierto que los críticos del país oriental pueden indicar que en materia laboral y conservación del medio ambiente existen muchos pendientes, ello no implica que no existan avances en un país que hace pocas décadas todavía tenía una actividad económica centrada en la agricultura. China se ha posicionado como el principal exportador mundial, desplazando a Alemania. El logro alcanzado fue posible gracias a su capacidad fabril en bienes tecnológicos, situación que le permitió desplazar a México en el mercado de Estados Unidos y Canadá.
Debe entenderse que el progreso chino ha implicado el desarrollo de una infraestructura que permita exportar mercancías con un valor de mercado similar a todo el PIB de México. El aumento de su capacidad productiva se conjunta con una fuerza laboral de 830 millones de personas (en donde 25% se dedican a la actividad industrial). Evidentemente los números señalan lo difícil de competir contra China si no se invierte en ciencia y tecnología, al mismo tiempo en que se realiza un esfuerzo sin precedente para planear un desarrollo sectorial y regional que permita convertir a México en una economía de alto valor agregado con empleos bien remunerados.
En el último punto si bien es cierto que la nación oriental tiene rezagos, ello no necesariamente implica que en México la situación sea más próspera. De acuerdo con el Factbook de la CIA, la distribución del ingreso en China es similar a la de nuestro país, situación que además se conjuga con el hecho de que en los últimos 25 años la creación de riqueza en el primero fue muy superior: un crecimiento promedio de 9% contra 2.6% en México.
Para el caso de China, lo descrito ha permitido que los incrementos salariales hayan oscilado alrededor de 10%, lo cual favorece al fortalecimiento del mercado interno y con ello de sectores que anteriormente eran un lujo para su población, como lo vinculado con la industria automotriz.
Como dato interesante puede citarse que, a diferencia de casi todo el mundo, en China las ventas de automóviles crecieron en más de 40% durante 2009, algo que contrasta con el caso de México, en donde la contracción fue de 26%.
Esto fue posible gracias a la capacidad del mercado interno y a la aplicación de una política de apoyo fiscal en donde existió una reducción de impuestos que propició la compra de vehículos de bajo consumo de combustibles. El resultado final fue que por primera vez en la historia la venta de automóviles en China fue mayor que en EU.
La aplicación en China de una política económica bien diseñada ha permitido que el crecimiento tenga lugar al mismo tiempo que la inflación se mantiene bajo control, aumentando el poder adquisitivo entre 4% y 5% cada año, cuestión que en México no se ha podido resolver.
La razón de esto es simple: la alta productividad de la economía oriental le ha permitido incrementar salarios, fomentar el mercado interno sin que ello esté desbocando a la inflación. En nuestro caso el problema es que aún con caídas cercanas a 7% tenemos incremento en precios, y que ante la falta de programas que impulsen la productividad se recurra a mantener una política de bajos salarios a fin de compensar la baja competitividad del país.
Si bien China tiene desafíos sociales, económicos, políticos y ambientales, parece que sus resultados indican que se encuentra en el camino correcto, en tanto que en México todavía se aumentan impuestos en medio de la crisis sin definir un programa para impulsar su crecimiento que, en realidad, se halla atado a Estados Unidos.
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Muy buena publicacion con datos duros!!!